Las comedias románticas comparten a menudo la misma estructura básica: chico conoce a chica, chico conquista a chica, chico pierde a chica, chico recupera a chica. La película de John Hamburg ‘Te quiero, tío’ le da la vuelta a ese enfoque clásico (es una comedia ‘bromántica’ que explora la amistad entre dos tipos), en este caso, dos tipos que son completamente opuestos.

Después de declararse a su novia, Zooey Rice (Rashida Jones), Peter Klaven (Paul Rudd), un exitoso agente inmobiliario de Los Ángeles, se da cuenta de que, al contrario que su novia, que llama inmediatamente a sus mejores amigas para contarles la noticia, él no tiene amigos íntimos: de hecho, no tiene ningún amigo. Tras pasar años siendo un mujeriego concentrado en las relaciones románticas, Peter se da cuenta de que su carencia de amigos preocupa a Zooey, así que se embarca en una precipitada búsqueda para encontrar a un amigo que haga de padrino en su boda. Bajo la guía de su hermano, Robbie (Andy Samberg), un entrenador personal que es gay y que parece saber bastantes cosas de los hombres, Peter se lanza a una serie de ‘citas con hombres’ desastrosas y, de una manera bastante incidental, se tropieza con Sydney Fife (Jason Segel), un soltero carismático que merodea por las casas en busca de comida gratis y de divorciadas solitarias. Peter se siente intrigado por Sydney, y los dos hombres traban una amistad que le enseña a Peter algo que nunca había experimentado, el verdadero significado de la amistad masculina, pero que también amenaza a su relación con Zooey, obligándole a tomar algunas decisiones difíciles.

“Te quiero, tío” comenzó su andadura como un bosquejo de Larry Levin (“Dr. Dolittle”) titulado “Let’s Make Friends”, el cual llamó inmediatamente la atención del productor Donald De Line. “Tenía una estructura básica y clásica de comedia romántica, pero con un giro: trata de cómo un hombre de treinta y tantos años encuentra un nuevo amigo íntimo. No se había hecho ninguna película acerca de la amistad masculina, ni una comedia que explorase los problemas de los hombres con la intimidad. Así que me dije: ‘¡Hecho!’”

El proyecto llegó pronto a oídos de John Hamburg (“Los padres de ella”, “Y entonces llegó ella”) que estaba ocupado preparando diversos proyectos, tanto de escritor como de productor de los mismos. “Muy a menudo, hablábamos por teléfono, y John decía: ‘¿Qué pasa con ‘Let’s Make Friends’?, y yo le decía: ‘Aquí está, venga, únete’, y él iba y hacía otra cosa”, recuerda De Line.

Pero el productor siguió esforzándose por incorporar a Hamburg al proyecto, sabiendo que estaba perfectamente capacitado para hacerlo. “John es un brillante escritor y director de comedias. Todo lo que escribe está imbuido de una cierta inteligencia y sofisticación. Sabe cómo hacer películas que se trasladan a un nivel que atrae a todo el mundo, y siempre es capaz de referirse a algo con lo que todos nos sentimos relacionados”.

El productor ejecutivo Andrew Haas interviene: “’Te quiero, tío’ compaginaba perfectamente con la sensibilidad de John porque tiene una sólida comprensión de la naturaleza humana. Sabe cómo se relaciona la gente entre sí, pero es también un tipo increíblemente gracioso, así que siempre es capaz de insuflarle un sentimiento de humor realista a su trabajo”.

De Line estaba seguro de que, una vez decidido, Hamburg sería capaz de conjuntar su estilo de comedia orgánico y naturalista con la elaboración de personajes simpáticos para el público. “Lo que John le aporta al proyecto es el detalle de los personajes y una verdad emocional que está en el núcleo de todo lo que ha hecho, sin importar lo absurda o ‘surrealista’ que pueda parecer al principio la premisa. Con John, uno se mete cómodamente en la piel de los personajes principales y reconoce sensaciones y situaciones que puede haber vivido uno mismo. Ese enfoque de la comedia es lo que diferencia a John”.

Así que, más de cinco años después de haber leído “Let’s Make Friends”, Hamburg se encontró pensado de nuevo en la premisa que había en ese guión, y pronto apareció con su propia visión de la historia de un hombre sin ningún amigo íntimo, que parte en busca de un padrino el día de su boda, y llamando a su versión del guión “Te quiero, tío”.

Entonces, él y De Line llevaron el proyecto a DreamWorks. “Era un tema que me decía algo, con el que pensaba que podría divertirme, y al que le podría aportar una visión cómica”, dice Hamburg. “Y siempre supe que quería dirigirla”.

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